En un procedimiento penal en el que participé como perito informático, la acusación se sostenía principalmente en prueba digital. Sobre el papel parecía contundente, pero al auditarla vimos algo crítico: no estaba blindada técnicamente.
Qué pasó (a nivel operativo)
Mi intervención se centró en dos acciones:
1) Revisión de la grabación aportada
Detecté indicios claros de que el material presentado no tenía garantías forenses suficientes: no se podía acreditar bien su integridad (hash) ni su trazabilidad (cadena de custodia). Resultado: la prueba quedó seriamente cuestionada.
2) Análisis forense del teléfono
Se extrajeron y analizaron registros objetivos del dispositivo (principalmente datos de ubicación e historial). La correlación temporal de esos datos aportó una coartada digital verificable.
Dónde entra el abogado penalista Murcia
El punto decisivo fue que el abogado penalista supo:
- impugnar la prueba digital en el momento procesal correcto,
- convertir los hallazgos técnicos en argumento jurídico útil,
- y sostenerlo en sala con una estrategia clara.
Resultado
La consecuencia práctica fue clara: la prueba digital perdió fuerza probatoria y la evidencia objetiva de descargo inclinó el caso. En términos reales: una buena defensa + una pericial bien hecha.



